Yo tenía 7 y tu tenias 9, te mire como miraba las estrellas brillantes del cielo.
Llévame de vuelta a nuestra primera pelea, cerramos las puertas con un portazo en vez de darnos el beso de las buenas noches y te quedaste afuera hasta la mañana siguiente. Pero a pesar de todo, yo tendré 87 y tu 89, y todavía te mirare como a las estrellas brillantes del cielo.

